Hipertensión Arterial

 

Se denomina de esta forma a la elevación de la presión dentro de las arterias.

Se expresa en milímetros de mercurio y se toman dos valores de referencia, la máxima o sistólica que coincide con el latido del corazón y la mínima, o diastólica que coincide con el llenado del corazón.                                                                                                                                         

Por convención se acepta que a partir de 140/90 mmHg en jóvenes y adultos una persona es hipertensa. En los ancianos, mayores de 70 años  a partir de 150/90 mmHg y en los niños hay tablas para determinar el valor normal para la edad y el sexo.

La hipertensión se produce porque las arterias se endurecen a consecuencia de problemas genéticos (historia de hipertensión o enfermedad cardiovascular) por los factores de riesgo cardiovascular (la misma hipertensión, el colesterol elevado, el azúcar en sangre elevado o diabetes, fumar e incluso la obesidad).

Los factores de riesgo no solo favorecen el endurecimiento de las arterias sino que además el desarrollo de aterosclerosis por depósito de colesterol en la pared de las mismas.

La aterosclerosis o la complicación de la placa aterosclerótica por coágulos (que pegados a la pared se llaman trombos) al obstruir las arterias, producen los problemas cardiovasculares como infarto de miocardio, accidente cerebral, falla del corazón o los riñones, dilatación de la aorta y obstrucción de las arterias de las piernas.

Estas complicaciones son la primera causa de muerte en nuestro país, generando casi 100 mil casos al año, casi 30 mil más que la segunda causa que es el cáncer y es realmente un problema sanitario epidémico.

Según la última Encuesta Nacional de Salud 2013 se calcula que hay 14 millones de pacientes con hipertensión, 10 millones con colesterol elevado y más de 4 millones de diabéticos, dos de cada tres tienen más de uno de estos factores asociados y lo más importante es que aun hoy, la mitad de los pacientes que los tienen no lo saben. Por eso en algún momento se llamó a la hipertensión “el asesino silencioso”.

La enfermedad cardiovascular al igual que sus factores de riesgo y en especial la hipertensión, por ser la más frecuente, deben prevenirse a edad temprana cuando hay más posibilidades de impedir el daño a las arterias y evitar la aterosclerosis que dará lugar a las complicaciones.

Si se espera a los síntomas ya es tarde, pues las arterias se han obstruido y los órganos nobles como el corazón, el cerebro o los riñones han sufrido daño y si bien se las puede desobstruir, el daño ya se ha producido.

Lo ideal es iniciar la prevención a edades tempranas (30 a 40 años), mejorar el estilo de vida (dieta sana, ejercicio regular y mantener el peso ideal) y mantener las arterias sanas, cuando hay todo por hacer.

Esta sería la forma más efectiva de reducir las complicaciones cardiovasculares, la necesidad de revascularización, los casos de insuficiencia cardíaca, de demencia y deterioro cerebral y de pacientes en diálisis.


Dr Pedro Forcada
Médico Cardiólogo, especialista en HTA.
Jefe Laboratorio Vascular No Invasivo de CardioArenales


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